La franja donde la cordillera de los Andes se encuentra con la llanura amazónica es una de las regiones más biodiversas, complejas y frágiles del planeta. En este corredor, los cambios en los patrones de temperatura y lluvia no solo amenazan especies endémicas y cuencas hidrográficas fundamentales, sino también los medios de vida de miles de familias rurales cuya agricultura depende directamente del equilibrio ambiental.
Con el propósito de anticipar estos escenarios y aportar información de precisión territorial, un equipo internacional de científicos con la destacada participación del docente e investigador de la Facultad de Ciencias de la Vida (FCV) de la ESPOL, Eduardo Álava, publicó el estudio “Spatial Patterns of CMIP6-Projected Climate Change Across Andean–Amazonian Ecoregions of Northeastern Peru” en la revista indexada Land de MDPI.
Modelación climática de última generación: ¿Qué esperar en las próximas décadas?
La investigación examinó las proyecciones climáticas para el departamento de Amazonas (en el noreste de Perú, una zona clave de transición andino-amazónica) utilizando un ensamble multimodelo del Proyecto de Intercomparación de Modelos Acoplados Fase 6 (CMIP6) a través de la base de datos de alta resolución espacial NEX-GDDP de la NASA.
El equipo modeló dos trayectorias socioeconómicas (SSP2-4.5 de emisiones intermedias y SSP5-8.5 de altas emisiones) analizando dos horizontes temporales clave: 2031–2060 y 2071–2100, contrastándolos con una línea base histórica (1985–2014).
Hallazgos clave por ecorregión
El estudio evaluó de forma simultánea la temperatura media del aire, la precipitación acumulada y la radiación solar incidente, revelando patrones espaciales diferenciados:
- Calentamiento generalizado: Todos los modelos concuerdan en un incremento sostenido de temperatura en la región, con anomalías proyectadas que oscilan entre 1.20 °C y 3.96 °C, consolidando un consenso robusto en la trayectoria del calentamiento.
- Comportamiento heterogéneo de las lluvias: Se proyectan aumentos en la precipitación anual de entre un 3.93% y un 16.59%, observándose la mayor variación relativa en los pastizales y matorrales montanos altoandinos, lo que podría alterar la dinámica hidrológica de cabecera.
- Variabilidad en radiación solar: Se detectaron incrementos moderados de hasta 2.07 W/m² hacia finales de siglo, con variaciones según la altitud y la cobertura nubosa característica de cada ecorregión.
Este aporte técnico demuestra que los impactos del cambio climático no se distribuyen de forma homogénea en los paisajes de montaña y selva. Disponer de proyecciones climáticas a escala ecorregional resulta esencial para que tomadores de decisiones, comunidades locales y especialistas en ordenamiento territorial puedan planificar programas efectivos de restauración del paisaje, priorización de áreas de conservación y adaptación agrícola ante eventos extremos.