El segmento de alimentos prácticos continúa expandiéndose en los hogares ecuatorianos. Entre estas innovaciones destaca el pollo adobado, un producto diseñado para pasar del empaque directamente al sartén, brindando conveniencia culinaria a los consumidores.
En diálogo con Diario Expreso, Juan Manuel Cevallos, docente de la FCV y director del CIBE-ESPOL, detalló que el adobo cumple dos funciones esenciales: mejorar el perfil de sabor de la carne y ayudar a que retenga humedad durante la cocción gracias a la penetración de sales en el almacenamiento. No obstante, el especialista aclaró que su composición varía ampliamente según la marca, abarcando desde recetas a base de ingredientes naturales (ajo, pimienta, especias y cítricos) hasta fórmulas que incorporan conservantes, ablandadores o potenciadores de sabor.
Cevallos emitió una alerta puntual sobre el manejo seguro del producto: el pollo adobado continúa siendo carne cruda. Por ello, el consumidor no debe dar por sentado que las especias o el marinado extienden de manera automática su vida útil comercial. Mantener la refrigeración estricta, respetar las fechas de caducidad y asegurar una cocción completa siguen siendo medidas no negociables para prevenir intoxicaciones alimentarias.
Desde el ámbito científico, Cevallos lidera líneas de investigación enfocadas en identificar compuestos antimicrobianos de origen natural para sustituir aditivos sintéticos:
- Especias y extractos vegetales: Evaluación de ajo, orégano, tomillo y tipos específicos de algas para definir concentraciones exactas que reduzcan microorganismos sin alterar el sabor.
- Microorganismos beneficiosos: Estudio del uso de probióticos que, además de beneficiar la función digestiva, contribuyan al control biocida de patógenos en matrices alimentarias.