En las zonas rurales de nuestro país, actividades cotidianas como la ganadería, la avicultura o la producción cervecera generan toneladas de desechos orgánicos, como gallinaza, estiércol bovino y afrecho de cebada, que comúnmente carecen de un tratamiento adecuado. Lejos de ser simple "basura", estos subproductos representan una valiosa fuente de nutrientes desaprovechada que, si no se maneja bien, puede generar malos olores, proliferación de plagas y gases de efecto invernadero.
Frente a este desafío, un equipo de investigadores en el que participaron activamente los docentes de la Facultad de Ciencias de la Vida (FCV) de la ESPOL, Eduardo Álava, Narcisa Gorotiza y Malena Torres, publicó el estudio científico “Feeding Rate Impacts on Hermetia Illucens Growth and Bioconversion Efficiency When Using Low-Value Organic Wastes” en la revista indexada Recycling de MDPI.
Pequeños aliados con un gran apetito biológico
La investigación evaluó el desempeño biológico de una cepa local ecuatoriana de la mosca soldado negra (Hermetia illucens), un insecto no considerado plaga cuya fase larval tiene una capacidad extraordinaria para devorar materia orgánica y transformarla en proteína y grasas de alto valor para la alimentación animal.
Para descubrir las condiciones óptimas de crianza en el entorno local, los investigadores alimentaron a las larvas con tres tipos de residuos comunes en el agro ecuatoriano bajo tres tasas de alimentación distintas (50, 100 y 150 mg por larva al día).
Hallazgos clave para el campo ecuatoriano
Los resultados demostraron que la calidad del alimento y la dosis suministrada son factores determinantes en la eficiencia del proceso:
- Los residuos estrella: La gallinaza y el afrecho cervecero resultaron ser los sustratos más eficientes. A una tasa de 100 mg/larva/día, las larvas alcanzaron el peso más alto (más del doble en comparación con el estiércol bovino) y completaron su ciclo en solo 35 días.
- Reducción efectiva de desechos: El tratamiento logró reducir el volumen de residuos hasta en un 52.9% en el caso del bagazo cervecero y un 43.5% en la gallinaza.
- El reto del estiércol bovino: Debido a su alto contenido de fibra y menor densidad nutricional, las larvas alimentadas con estiércol de vaca tardaron hasta 91 días en desarrollarse y mostraron una tasa de bioconversión muy baja (menor al 0.8%), lo que indica que requiere tratamientos previos o mezclas para ser aprovechado con éxito.
Este trabajo no solo valida el uso de insectos benéficos como una alternativa descentralizada y de bajo costo para el manejo de residuos en comunidades rurales, sino que impulsa la transición hacia una bioeconomía circular en el Ecuador, convirtiendo un pasivo ambiental en biomasa útil y bioabono (frass) para mejorar los suelos agrícolas.