La alarma ciudadana se encendió en Guayaquil tras la viralización de un video en el que un ciudadano transportaba sobre sus hombros a un ejemplar de cocodrilo de la costa (Crocodylus acutus), con la mandíbula y las extremidades amarradas. El hecho abrió el debate sobre la presencia de esta especie en ramales urbanos como el Estero Salado y la forma adecuada en que la comunidad debe actuar ante un avistamiento.
El docente e investigador de la FCV-ESPOL, Julián Pérez, desmitificó la supuesta agresividad intrínseca de estos animales frente a los encuentros cotidianos en la ciudad:
"¿Tú has escuchado alguna vez que alguna persona haya sido mordida por un cocodrilo? Yo sinceramente jamás en Guayaquil. Si encontramos a un animal ahí, está descansando y luego va a seguir su rumbo; eso pasa con muchos encuentros con fauna. A veces como personas pensamos que vamos a rescatarlo, a ayudarlo, o que es un peligro, cuando verdaderamente, si no hay una interacción más allá, no pasa absolutamente nada", explicó el especialista.
Implicaciones legales y canales de denuncia:
Más allá del riesgo físico innecesario al interactuar con fauna silvestre, Pérez fue enfático en recordar el marco legal que protege a estas especies protegidas y vulnerables:
"Así no haya maltrato, la tenencia de fauna y de sus partes constitutivas —es decir, cualquier parte del cuerpo— es un delito ambiental", advirtió el biólogo.
Pérez precisó que, ante casos flagrantes de captura, retención o transporte ilegal de especímenes, la ciudadanía debe comunicarse inmediatamente al 911 o presentar la denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado a través de las dependencias especializadas en delitos ambientales. En Ecuador, la retención o comercialización ilegal de especies silvestres protegidas está tipificada en el Código Orgánico Integral Penal (COIP), acarreando penas privativas de libertad de uno a tres años.
La academia politécnica reitera su llamado a la coexistencia pacífica, el respeto a los hábitats naturales y la no intervención directa sobre los animales silvestres que habitan el ecosistema estuarino de Guayaquil.