La aparición de aves marinas desorientadas, sin vida o con signos evidentes de desnutrición tanto en playas de Tumbes (Perú) como en el perfil costero y zonas urbanas de Ecuador ha encendido las alarmas de la comunidad científica y autoridades ambientales. El fenómeno se asocia a anomalías térmicas en el océano y a condiciones vinculadas al evento de El Niño, lo que empuja a los peces que sirven de sustento a alejarse de la superficie o desplazarse hacia mayores profundidades.
Al respecto, Paolo Piedrahita, Ph.D., docente e investigador de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), analizó la dinámica ecológica que enfrentan estas especies al intentar alimentarse. De acuerdo con el especialista, las aves marinas siguen de forma natural las fuentes de alimento, las cuales a su vez dependen de la circulación y confluencia de las masas de agua:
"Las aves marinas van atrás del alimento y este alimento se distribuye gracias a las corrientes que vienen tanto del sur como del norte. Entonces es un efecto en cascada por temperatura del mar y que está relacionada también a aspectos oceanográficos como las corrientes marinas", señaló Piedrahita.
Asimismo, el investigador enfatizó la consecuencia poblacional crítica que deja esta mortandad en el mediano y largo plazo, más allá del impacto visible inmediato:
"Estas aves que ahora están muriendo son aves que no se van a reproducir. Y al no reproducirse, vamos a ver un efecto a largo plazo de una baja en la población de otras aves que ya tenían que haber reclutado como nuevos individuos de la población y que no van a estar", advirtió el biólogo.
El reporte destaca la urgencia de fortalecer los protocolos de manejo de vida silvestre y articular planes de contingencia entre instituciones, llamando a la ciudadanía a no manipular ejemplares enfermos y reportarlos oportunamente a las autoridades ambientales para su tratamiento en centros especializados.