Ante las inusuales temperaturas que han afectado a diversas ciudades del país, alcanzando picos de hasta 35.8 °C y sensaciones térmicas cercanas a los 40 °C, el Ing. Edwin Jiménez, docente investigador de la Facultad de Ciencias de la Vida (FCV), destaca la creación de viveros comunitarios como una alternativa viable y sostenible para equilibrar las condiciones climáticas.
Según explica el Ing. Jiménez, los árboles actúan como reguladores naturales que pueden disminuir el bochorno térmico hasta en cinco grados mediante el proceso de transpiración. La implementación de viveros en entornos urbanos no solo permite reproducir especies nativas para la reforestación, sino que transforma estos espacios en centros de aprendizaje continuo sobre biodiversidad y conservación.
El experto de la ESPOL enfatiza que un vivero bien gestionado es fundamental para restaurar ecosistemas degradados de manera eficiente. "Esta iniciativa permite mejorar la calidad del aire y genera oportunidades productivas para pequeños agricultores y comunidades locales", sostiene el docente de la FCV. Además, resalta que estos proyectos no requieren inversiones elevadas, sino una organización comunitaria sólida y capacitación técnica.