El tráfico ilícito de vida silvestre en Ecuador ha alcanzado cifras críticas, poniendo en jaque el equilibrio de los ecosistemas y la salud pública. En un reciente reportaje de El Universo, el docente investigador de la Facultad de Ciencias de la Vida (FCV), Julián Pérez, analizó las alarmantes cifras de retención de especies en el país.
Según datos del Ministerio del Ambiente, en lo que va del 2025 se han retenido 8,884 ejemplares de fauna silvestre. Entre las especies más afectadas se encuentran los caballitos de mar (teleósteos), reptiles, mariposas y mamíferos como zarigüeyas y perezosos. Para el docente de la ESPOL, estas cifras representan apenas una "pequeña proporción" de la fauna traficada realmente, debido a la complejidad de las redes de comercio ilegal.
El informe destaca que, debido a las condiciones crueles de transporte y el estrés del cautiverio, solo una mínima fracción de los animales extraídos de su hábitat logra sobrevivir. Pérez enfatiza que esta actividad no solo diezma poblaciones animales, sino que altera las redes tróficas y debilita funciones ecológicas clave, como la dispersión de semillas y el control de plagas.
Además del daño ambiental, el tráfico de especies aumenta significativamente el riesgo de enfermedades zoonóticas. La FCV hace un llamado a la ciudadanía a denunciar la venta de fauna silvestre y a recordar que el delito contra la flora y fauna silvestre se sanciona con penas de 1 a 3 años de prisión.