Durante la temporada de lluvias e invierno, la presencia de insectos en los hogares tiende a incrementarse debido a la búsqueda de refugio. Frente a esto, el uso recurrente de insecticidas comerciales puede representar no solo un gasto constante, sino también un riesgo potencial de toxicidad para niños pequeños y animales domésticos si no se manejan de manera adecuada.
Lisbeth Espinoza destacó que la clave principal radica en la prevención y la higiene estratégica. Mantener mesones y pisos limpios, gestionar la basura a tiempo y evitar acumulaciones de agua en bandejas de macetas o patios son los primeros pasos para evitar la proliferación de vectores como mosquitos y cucarachas.
Soluciones accesibles y ecológicas:
Entre las alternativas prácticas compartidas por la investigadora destacan:
- Vinagre blanco y bicarbonato: Ideales para desinfectar superficies y mesones, eliminando rastros de alimento y creando una barrera que repele plagas.
- Limón con clavos de olor: Repelente natural y aromático para colocar en ventanas o puntos de entrada de hormigas.
- Mezclas de azúcar con bicarbonato o bórax: Colocadas de forma controlada en tapitas o zonas estratégicas (fuera del alcance directo de niños y mascotas) para erradicar hormigas y cucarachas.
- Barreras físicas (rastreras para puertas): Elementos simples que impiden el ingreso directo de insectos y roedores desde el exterior.
Con estas recomendaciones, la academia reafirma su compromiso de transferir conocimientos científicos a la comunidad para promover entornos más saludables y sostenibles.